

Como consecuencia de la inesperadamente elevada cosecha de la pasada campaña, los agricultores de Europa Occidental acordaron reducir la superficie de cultivo de patata hasta en un 25%. Sin embargo, las cifras reales muestran un panorama diferente: la reducción media registrada por la NEPG (Productores de Patata del Noroeste de Europa) se sitúa en el 11%.
Bélgica: -16,60% Países Bajos: -15,10%
Francia: -9,70% Alemania: -11,30% (estimacion) Reducción total de la superficie plantada: aproximadamente 67.000 hectáreas.
El mayor descenso se registra en las denominadas variedades tempranas (cosecha en julio), cuya superficie se ha reducido en un 20%. En cuanto a las variedades de media estación y tardías (cosecha desde finales de agosto hasta finales de octubre), la reducción de superficie se estima entre un 8% y un 9%.
Si las condiciones meteorológicas durante el ciclo de cultivo fueran favorables para la patata, la situación seguiría siendo manejable y la industria transformadora únicamente tendría que asumir una ligera infrautilización de su capacidad de producción durante la campaña, que se extiende desde agosto de 2026 hasta principios de julio de 2027.
Sin embargo, el cambio climático está modificando por completo este escenario. Durante el mes de junio se registraron lluvias dispersas en la mayoría de las zonas productoras, lo que permitió un inicio de campaña prometedor. No obstante, la sucesión de olas de calor en julio ha afectado a los cultivos precisamente en la fase de floración y formación de los tubérculos. Cuando la temperatura ambiente se mantiene durante cierto tiempo entre 26 y 27 °C, el suelo también aumenta su temperatura y la planta detiene su desarrollo. En aquellas parcelas donde la planta ha desarrollado una masa foliar suficiente, el impacto puede ser limitado; sin embargo, cuando el follaje es escaso, la reacción fisiológica es inmediata. Como consecuencia, la planta reinicia posteriormente su crecimiento y genera el denominado "rebrote", es decir, una segunda generación de tubérculos que consume las reservas destinadas a la primera. Ello se traduce en una reducción del rendimiento total, además de importantes problemas de conservación y almacenamiento durante el resto de la campaña. Las primeras cifras oficiales en Francia apuntan ya a una disminución aproximada del 20% en la producción de hortalizas y patatas y, además, durante los próximos 12 días no se prevén precipitaciones en ninguna de las zonas integradas en la NEPG.
Las industrias de transformación han contratado con los agricultores volúmenes inferiores a los de campañas anteriores y, previsiblemente, se verán obligadas a adquirir cantidades adicionales en el mercado libre, donde ya se observa una creciente tensión incluso antes del inicio de la recolección.
La expectativa general del mercado es que los precios de las patatas frescas no sujetas a contrato aumenten en un futuro muy próximo. A ello se suma que los agricultores intentarán recuperar parte de las pérdidas económicas sufridas durante la pasada campaña como consecuencia del exceso de oferta.


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